Encontramos en la llamada música andina, por ejemplo: carnavalitos, huainos, huaylas, lamentos, kantus, llameradas, chayas, tonadas, albazos, cuecas. Es decir, hay de todo un poco: música alegre para bailar, evocaciones románticas, dolidos lamentos, composiciones tanto religiosas como profanas, música ceremonial, etc. Un elemento común a todas estas especies es que conserva profundas raíces autóctonas, en muchos casos antiquísimas, de las ricas y desarrolladas culturas que poblaron los Andes sudamericanos desde varios miles de años atrás, y que en más de un caso se mezclaron con los elementos traídos por los conquistadores españoles a partir del siglo XVI.
Entre los instrumentos que hacen parte de la música andina se cuentan:
Sicu: Instrumento de viento compuesto de varias flautas de diferentes diámetros y largos.
Tarka o pinquillo: Flauta (de grandes tubos de caña o de madera ahuecada sin nudos) con seis agujeros en hilera y uno lateral que produce la escala.
Quena: Flauta de caña hueca o bambú que produce sonidos dulces con aires melancólicos.
Toyo: Tipo de zampoña de tubos gruesos que produce sonidos graves.
Charango: pequeña guitarra hecha comúnmente con el caparazón del armadillo, con cinco cuerdas.
Chullo chullo: Patitas de cabra o caparazones de caracol anudadas entre sí que al chocar producen sonidos rítmicos y sirven para el acompañamiento.
Bombo: Tambor grande y chato
Anata: Cilindro de madera perforado en el centro a lo largo. Tiene seis agujeros. Anata significa “carnaval”.
Erke: También llamado trompa o corneta, se construye con trozo de caña y cuero de la base de la cola del vacuno. Suena como lamento lejano.
Maracas: consisten en dos cascabeles hechos de calabazas disecadas, con semillas sueltas en su interior que suenan al agitarlas.


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